El ser humano es un animal de costumbre

Hace tres semanas que nos cambiamos de departamento y aún no me puedo acostumbrar a este nuevo espacio. Y no es porque no quiera, pero es increíble como uno se queda pegado en lugares anteriores (también en momentos, problemas, sueños frustrados, etc.) y no deja el libre tránsito a lo que está pasando en el ahora.

VIVIR EL PRESENTE. Esa frase ya para mi gusto demasiado repetida por gurús, terapeutas y grupos de ayuda no deja de tener sentido, sobre todo cuando uno es de esas personas que vive en el futuro... como yo...

Pero la cosa es que me cuesta acostumbrarme a este nuevo departamento. Es a estas alturas como 500% más grande que el anterior y por lo tanto hay espacios que no hemos llenado y que tampoco pretendemos hacerlo (por favor recordar esto al momento de querer comprar algo, llámese adornos, cachibaches, o cosasquenosirvendenadaperoigualestánmacanudaspaldepa) y a causa de la forma de vida de quienes habitaron aquí antes, hemos tenido que hacer varios ajustes para que aunque arrendado, éste sea un lugar "chori" para vivir.

Así, hemos tenido que lidiar con paredes rayadas, cocinas sangrientas de grasa, cucarachas malévolas (malditos bichos, los más duros de erradicar en la faz de la tierra) y un largo etcétera, incluida la mala reputación del departamento. Somos medios apáticos y antisociales, pero no por eso poco cachilupis!

Con todo esto, más el trabajo y la vida diaria ya casi se nos fue el verano... pero para nosotros eso da igual porque somos más bien unos jubilados del sol y muy jóvenes aún para caminar entre la lluvia, las nubes y la asfaltada ciudad.

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(Mundofotos.net)

 

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